El Cine instrumento de poesía
El cine es un arma
maravillosa y peligrosa, si la maneja un espíritu libre. Es el mejor
instrumento para expresar el mundo de los sueños, de las emociones, del
instinto. El mecanismo productor de imágenes cinematográficas, por su manera de
funcionar, es, entre todos los medios de expresión humana, el que más se parece
al de la mente del hombre, o mejor aún, el que mejor imita el funcionamiento de
la mente en estado de sueño. El film es como una simulación involuntaria del
sueño. Bernard Brunius nos hace observar que la noche paulatina que invade la
sala equivale a cerrar los ojos: entonces comienza en la pantalla, y en el
hombre, la incursión por la noche de la inconsciencia; las imágenes, como en el
sueño, aparecen y desaparecen a través de disolvencias y obscurecimientos; el
tiempo y el espacio se hacen flexibles, se encogen y alargan a la voluntad; el
orden cronológico y los valores relativos de duración no responden ya a la
realidad; la acción de un círculo es transcurrir en unos minutos o en varios siglos;
los movimientos aceleran los retardos.
El cine parece haberse inventado para expresar la vida subconsciente, que tan
profundamente penetra, por sus raíces, la poesía; sin embargo casi nunca se la
emplea para estos fines.
(Tomado de: Buñuel. Iconografía personal. Fondo de Cultura Económica. México,
1988)