VACA



Uno nunca se dedica a la poesía.

La poesía es algo más misterioso que una dedicación.

José Lezama Lima







Ando buscando pies prestados para andar en este mundo
unos guantes de boxeo para palpar un trozo del contexto
y desplazarme por ahí,
sin bajarme del carrito de supermercado.

Vivo en una ciudad con un río que la atraviesa.
Pobre río donde las vacas nadan a contracorriente
donde se sumergen los bañistas utópicos, 
utópicos de un sueño arrastrado por el río de los hombres
hombres que se meten ahí para sanar sus hematomas
los hematomas de tanta ideología.

Hay que hacer como la vaca y lanzarse al río
para salvar a la gramática de la hecatombe;
hay que desviarse del desfile automovilístico,
el desfile militar, cualquier desfile.
Hay que fundar más plazas sin próceres
y con muchos más árboles.