Un hombre se ha colado en las vías ferreas del metro.
Camina por el túnel mirando a la gente que no lo mira.
Desde la falta de luz que torna sus pupilas
se ha vuelto ciego como un topo.
Menos mal cortaron la energía, porque si no también se electrocuta.
Era un hombre que bajó desde el andén para rescatar a su perro callejero.
Quién vendrá a salvarme a mi
de seguir hundida en esta silla de oficina pública.
Debo ser consecuente con el mundo que me ha dado este semblante.
