LA ESPERA



Te espero en la oscurana  
 
con el pantalón arremangado

para emprender el viaje.

Inventaremos 

un mundo de madera dentro del escaparate,

ese que hemos venido cargando 

lleno de ropa vieja, muñecas y postales,

de timbres fiscales que ya no existen;

remembranza de malecones

donde pegaba la brisa desobediente

como banda sonora entre las rocas.

Te espero viendo hacia la calle,

nuestro reino sin persianas

con las puertas roídas  

para vivir en el collage reconquistado.

A la salida del túnel te espero

y así recontar las horas al decampado.